Para familias

Tu hijo, tu pareja o tu hermano consume. Y tú llevas meses sin dormir

Acompañar a una persona con adicción tiene su propio desgaste, y casi nadie lo trata. Aquí encontrarás qué hacer, qué dejar de hacer, y ayuda para ti, no solo para quien consume.

Lo primero: no es culpa tuya, y tampoco está en tu mano

La mayoría de las familias llega agotada de haber intentado dos cosas que no funcionan: controlar y convencer. Vaciar botellas, revisar el móvil, pagar deudas, amenazar, suplicar. No es que se haya hecho mal. Es que la adicción no responde a eso.

Lo que sí cambia algo es más incómodo: dejar de sostener las consecuencias del consumo, poner límites que se puedan cumplir y cuidar la propia salud mientras tanto. Nada de eso se hace solo, y por eso existe el trabajo con familias.

Errores frecuentes

Lo que casi todas las familias hacen, con toda la buena intención

Tapar las consecuencias

Pagar la multa, justificar la falta al trabajo, poner excusas a los demás. Protege a corto plazo y retrasa el momento en que la persona ve el problema.

Poner límites que no se cumplen

«Si vuelves a consumir, te vas de casa» dicho quince veces sin que pase nada enseña exactamente lo contrario de lo que se pretende.

Convertirse en policía

Registrar, oler, contar, vigilar. Agota a la familia, deteriora la relación y no reduce el consumo.

Discutir con la persona intoxicada

Ninguna conversación importante funciona bajo los efectos del consumo. Ninguna.

Dejar de vivir

Abandonar el trabajo, los amigos y el descanso propio para estar pendiente. La familia se hunde y la adicción sigue igual.

Esperar a tocar fondo

El fondo puede ser muy profundo. No hay que esperar a una urgencia para pedir ayuda profesional.

Qué sí funciona

El trabajo con la familia

  • Información real sobre qué es la adicción. Entender que hay un mecanismo cerebral detrás cambia el tono de todas las conversaciones que vienen después.
  • Límites concretos y sostenibles. Pocos, claros, y que se puedan cumplir de verdad.
  • Dejar de asumir las consecuencias ajenas, sin retirar el afecto. Son dos cosas distintas y se pueden separar.
  • Cuidado de la propia salud. El desgaste del familiar es un problema en sí mismo, no un daño colateral aceptable.
  • Una estrategia para plantear el tratamiento, en el momento y de la forma que tienen alguna posibilidad de funcionar.

¿Y si no quiere tratarse?

Es la pregunta que más nos hacen. La respuesta honesta es que no se puede obligar a nadie, salvo en situaciones legales muy concretas. Pero tampoco es cierto que haya que esperar de brazos cruzados.

Se puede trabajar la motivación, elegir bien el momento, cambiar lo que la familia hace, y tener preparado un recurso concreto para cuando aparezca esa ventana de disposición, que suele durar poco. Muchas personas entran en tratamiento porque su entorno cambió primero.

También hay ayuda para ti

Una primera conversación de 50 minutos para entender la situación y decirte qué opciones reales tienes. Cuesta 25 € y es confidencial.

Acompañamiento familiar

La familia también tiene su sitio en el programa

Casi todo lo que has leído en esta página describe cosas que ocurren en tu casa, no en una consulta. Por eso existe un programa aparte para vosotros, con su propio acceso a la aplicación, por 100 € al mes y sin permanencia.

Dos sesiones al mes con el terapeuta

Una cada quince días, de cincuenta minutos, dedicadas solo a vosotros y a lo que esté pasando esas semanas: cómo responder a una recaída, qué hacer con el dinero, qué límite sostener y cuál soltar, cómo se lo contáis a los abuelos o a los hijos. No es una charla general sobre adicciones: es vuestro caso.

Grupo de familias, todos los miércoles

Todos los miércoles de 18:00 a 19:30, en sala virtual, con otras familias que están en lo mismo. Es donde esto deja de llevarse en secreto, y donde escucháis a gente que ya ha pasado el tramo que vosotros tenéis por delante. Para mucha gente acaba siendo la parte más útil.

Vuestro propio acceso a la app

El familiar entra con su cuenta y tiene dentro el programa de trabajo para familias: material, pautas concretas, recursos y meditaciones pensados para quien acompaña, no para quien consume.

Cómo se activa. Él te invita desde su app, en Perfil → Suscripción, escribiendo tu correo. Tú recibes el aviso, creas tu propia cuenta y contratas desde ahí los 100 € al mes. Tu cuenta queda vinculada a la suya y te da acceso al programa de familias, al grupo de los miércoles y a la reserva de tus sesiones. Va ligado a que él esté en el programa, pero se da de baja por separado y en cualquier momento.

Si todavía no está en tratamiento, el primer paso es la valoración inicial: 50 minutos por 25 €, en los que orientamos tanto al paciente como a la familia. Podéis reservarla vosotros aunque él aún no se haya decidido.

Guías para familias

Cuatro guías según dónde estés ahora mismo

Cada una responde a un momento distinto del proceso. Si no sabes por cuál empezar, empieza por la primera.

Señales de que alguien consume

Los cuatro terrenos donde se nota, las señales orientativas por sustancia y —tan importante como lo anterior— lo que no prueba absolutamente nada.

Mi hijo consume: qué hacer

Las primeras semanas después de descubrirlo: los cuatro errores más comunes, diez cosas que sí ayudan y qué cambia si es menor o mayor de edad.

Cómo ayudar sin destruirte

La diferencia entre ayudar y sostener el consumo, las cuatro trampas en las que cae casi toda familia y cómo cuidarte tú mientras dura esto.

No quiere tratarse

Por qué dice que no, cómo preparar la conversación paso a paso, un guion que puedes adaptar y qué hacer cuando la respuesta es no.

Scroll al inicio